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Que sea la luz

Al comenzar este nuevo año (por cierto, enero, ya se acabó…), he estado pensando en nuevos comienzos y he estado dando vueltas al comienzo de comienzos.

La creación, Génesis. Cómo Dios puso orden, sentido y color a un proyecto, a una plataforma para que se diera la vida.

Génesis nos narra el proceso. Agrupó el agua y “lo seco”, la tierra.

De ella salió vida vegetal, animal y luego su “obra maestra,” el hombre.

Su amigo, su compañero, la persona con la que podría desarrollar una amistad y una relación.

Antes de todo esto, la tierra estaba desordenada y vacía (me la imagino fría, húmeda y oscura).

Y para arreglarla, ordenó “QUE SEA LA LUZ”.

Me llama la atención que Juan en su primer carta a Asia menor (1a Juan), abre con una analogía “Dios es luz, y no hay tinieblas en Él”.

Dios pudo haber comenzado con la tierra y el agua, con los animales, peces y aves, sin embargo, decide primero traer SU LUZ para poner orden y luego crear.

En este 2017 Dios tiene planes para ti. Planes que traerán orden, sentido y color a tu vida y tu propósito.

Es necesario que primero dejes que entre a tu corazón y traiga su luz, su verdad, su rescate continuo y su amor.

Una vez con luz, empezará a ordenar y crear, sacar vida donde no la había.

Es mi oración que permitamos a Dios y Su Luz entrar hasta el último rincón de nuestro ser.

QUE SEA LA LUZ.

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Más de lo que podamos imaginar

Con el 2017 ya aquí, he estado pensando mucho en lo que siento que Dios quiere hacer en mi vida este año. Al hacer esto, me doy cuenta de que muchas veces condicionamos a Dios y lo que Él puede hacer basados en cómo nos fue el año pasado. Si el 2016 fue un año difícil, esperamos que el 2017 sea un poco mejor. El problema de esto es que generamos expectativas basadas en lo que hemos experimentando y no necesariamente en lo que Dios quiere hacer con nosotros.

“Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén”                                                                                                             Efesios 3:20

Este versículo en Efesios ha estado dando vueltas en mi cabeza mientras pienso en este siguiente año, ya que entonces mis expectativas, mi esperanza, mi imaginación, no se comparan a lo que Dios quiere hacer por mí en este 2017. Mi Padre “puede hacer muchísimo más de todo lo que podamos imaginarnos o pedir” y eso me hace ajustar lo que espero de Él. Piensa en un área de tu vida por la que le estás pidiendo a Dios para este año, puede ser por tus hijos, tu economía o tal vez tu salud. Dios puede y quiere ir más allá del mejor escenario que puedas imaginarte. Si hay algo que he aprendido es que nunca podemos exagerar su bondad, Él siempre va a sobrepasar lo que esperamos de Él y es con ese corazón que Él quiere bendecir nuestra vida este año.

Él conoce nuestras necesidades y es proactivo acerca de traernos lo que necesitamos de Él, pero como ejercicio creo que es bueno para nosotros el preparar nuestro corazón para poder reconocer su bondad cuando la experimentemos. Yo personalmente, he estado revisando las promesas que Él me ha dado, recordándome de a dónde me quiere llevar y entregándole las diferentes áreas de mi vida durante este año, así busco escuchar su voz acerca de lo que Él quiere hacer. No le pongamos límites a lo que esperamos de Él ya que Él “puede hacer muchísimo más de todo lo que podamos imaginarnos o pedir”, sino que mantengámonos llenos de esperanza la cual es la gozosa expectativa de Su bondad en nuestra vida.

Padre, sabemos que eres un buen Padre y tienes cosas excelentes preparadas para este 2017. Ayúdanos a esperar lo mejor de ti y estar expectantes de Tu bondad, que el pasado no dicte nuestras expectativas sino que sea tu amor y amabilidad las que nos den esperanza para este año. Te entregamos este 2017 y estamos emocionados de ver lo que quieres hacer.

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Bendición a mi ciudad

Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”

En el esquema más amplio de la vida, la bendición es algo que preferimos recibir, no estamos muy interesados en dar la bendición. Aun así se nos dice que es de mayor bendición dar que recibir (Hechos 20:35). Pienso que esto aplica para las ciudades también. Cuando recién llegué a esta ciudad yo recibía mucho, le pedía a todos que me mostraran lugares y dependía de otros para recomendaciones sobre dónde comer, cómo evadir el tráfico y todo lo que te puedas imaginar. Como una manera de conocer una ciudad está muy bien, pero como una manera de amar y bendecir una ciudad, no es suficiente.

Para amar y bendecir algo, necesitamos más que tomar. Debemos dar. He descubierto que aprender sobre mi ciudad adoptada me ha conectado con personas y me ha mostrado cosas sobre la ciudad, mientras que compartir lo que he aprendido y lo que amo de la ciudad con otros ha profundizado mi amor por la ciudad y por su gente. He conocido personas increíbles, escuchado historias conmovedoras y aprendido sobre mí mismo al dar y bendecir a la ciudad.

Para mí dar y bendecir a la ciudad implica un esfuerzo concentrado de hablar con personas nuevas, probar lugares nuevos y explorar mucho. Significa que cuando descubro algo nuevo, algo hermoso, algo especial, lo comparto con cuantas personas sea posible. Podría continuar tomando de la ciudad evitando una conexión más profunda con ella, pasando mis días en mi propio mundo y evadiendo lo desconocido, pero hay mayor bendición en dar que en recibir. Así que elegí bendecir a mi ciudad para darle de mí y te invito a hacer lo mismo.

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El Señor está contigo

El ángel del Señor vino y se sentó bajo la encina que estaba en Ofra, la cual pertenecía a Joás, del clan de Abiezer. Su hijo Gedeón estaba trillando trigo en un lagar, para protegerlo de los madianitas. Cuando el ángel del Señor se le apareció a Gedeón, le dijo: —¡El Señor está contigo, guerrero valiente! Jueces 6:11-12

En Jueces 6 vemos la historia de uno de los grandes héroes de Israel, Gedeón. Pero cuando abre el capitulo nos damos cuenta de que en el principio de la historia está lejos de ser el líder del que hemos oído. En un tiempo en que el pueblo de Israel se escondía en terror de sus enemigos, Dios encuentra a Gedeón escondido igual que el pueblo que lo rodea. El ángel se presenta frente a Gedeón y declara sobre él “El Señor está contigo, guerrero valiente”, lejos de ser el guerrero valiente del que habla el ángel, Gedeón se sentía avergonzado de estar escondido. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado en situaciones en donde lo único que queremos es escondernos, ya sea de las cosas que nos dan temor, vergüenza o inseguridad? Es ahí donde llega la voz de Dios para calificarnos más allá de nuestras circunstancias. Dios esta buscando a gente dispuesta a creerle, más allá de buscar gente perfecta y calificada, Él puede hacer más con nuestro ‘sí’ que con nuestros dones y calificaciones.

El Señor lo encaró y le dijo:

—Ve con la fuerza que tienes, y salvarás a Israel del poder de Madián. Yo soy quien te envía. —Pero, Señor —objetó Gedeón—, ¿cómo voy a salvar a Israel? Mi clan es el más débil de la tribu de Manasés, y yo soy el más insignificante de mi familia. El Señor respondió: —Tú derrotarás a los madianitas como si fueran un solo hombre, porque yo estaré contigo.

Jueces 6:14-16                    

A Gedeón lo definía su posición, su pasado, su insignificancia, sus circunstancias, pero Dios lo definía por que Él estaba con Gedeón. Me encanta que Dios no responde a sus excusas, por que lo que Gedeón necesita no es respuesta a sus preguntas, sino una nueva perspectiva. Dios le dice “Yo estaré contigo” y eso era suficiente; Dios lo llamaba “hombre valiente” pero Gedeón no se sentía así hasta que supo que Dios estaba con él y decidió verse a sí mismo como Dios lo veía. El futuro de todo Israel dependía de que Gedeón se percibiera a sí mismo de acuerdo a la identidad que tenía en Dios y no lo que su pasado o sus circunstancias decían acerca de él. Te tengo una noticia, ¡Eres un hombre o mujer valiente! Así es como te ve Dios, y mejor aún, ¡Él está contigo! No sé lo que el pasado te diga o lo que tus circunstancias te griten, pero el futuro del mundo que te rodea depende de que nos veamos de acuerdo a Sus ojos. No sé a qué te ha llamado Dios o si te has escondido en el pasado pero hoy Dios declara sobre ti ¡El Señor está contigo, guerrero valiente!

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La promesa fiel de Dios

“Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.” Isaías 41:10

A finales de abril del 2014, viví uno de los eventos más difíciles de mi vida pero también por primera vez pude experimentar la esperanza de Dios de una manera real. Mi mamá sufrió dos infartos cerebrales y su situación era muy crítica. Mientras esperaba en la sala de urgencias a que fuera atendida sentí mucho miedo. Su condición se volvía cada vez más delicada y me enfrenté con la realidad de que no había nada que yo pudiera hacer.

Oré a Dios y le pedí que la sanara, pero que si Él decidía no hacerlo yo le prometía que nuestra relación no iba a cambiar y que yo confiaba en Él y en su voluntad. Enseguida recibí una promesa de Dios, que sanaría a mi mamá y que la restauraría por completo. Desde ese momento todo cambio, pude ver la situación a través de la promesa y esto llenó mi corazón de esperanza.

Hace dos semanas la neuróloga que atiende a mi mamá le dijo “Lo que le pasó fue muy severo. Señora, usted volvió a nacer”. La fidelidad de Dios es tan real, ya pasaron más de dos años de que recibí la promesa viva de Dios y aun puedo ver Su restauración y rescate cada día en la vida de mi mamá.

Cuando recibes una promesa de Dios, no sabes cómo va suceder ni cuándo, pero puedes estar seguro de que Dios nunca se olvida de sus promesas.

Te invito a que en la semana le preguntes a Dios cuáles son las promesas que Él tiene para tu vida.

combatiendo mentiras

Combatiendo mentiras

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!

En los últimos meses noté algo alarmante en mí. Lo he escuchado un montón de veces, pero fue muy diferente darme cuenta de cómo me afectaba directamente. “Pienso, luego existo”, “creas lo que crees”, etc… Lo sabía en la teoría pero no en la práctica. Y finalmente caí en la cuenta de que mi percepción de las personas a mi alrededor, de mí misma y de mi Creador estaban distorsionadas por mentiras que yo me decía. Este virus estaba perjudicando mis relaciones, mi crecimiento y simplemente mi capacidad de sentirme feliz y segura.

Las mentiras están en todos lados. Nos las podemos decir a lo largo del día siempre que nos comparamos o suponemos cosas. Nos las repite el mundo una y otra vez a través de la cultura y los medios de comunicación, “necesitas esto para ser feliz”. Y está también el padre de las mentiras que se dedica a tergiversar y deformar la verdad. No se trata de poca cosa porque las mentiras nos detienen, encierran e imposibilitan de poder amar a otros y extender el reino de Dios. Y nadie se escapa de los engaños del diablo, ni siquiera Jesús que era perfecto se libró de pasar por este mundo sin lidiar con ellos. En Lucas 4 (y otros Evangelios) el diablo tienta a Jesús y Él nos da el ejemplo perfecto de cómo combatirlo. A cada cosa que el diablo le dice, Jesús le contesta con la verdad, una verdad que perdura más allá de cualquier cosa creada: la palabra de Dios.

¿Cuál es la verdad? O más bien, ¿quién es la verdad? Jesús se hace llamar así, el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre si no es por Él, es mi mejor aliado y amigo para terminar con las mentiras. Él me dice quién soy yo, intercede por mí, me valida y ha sido el puente que nos une a todos. Mi percepción de mí no puede fundamentarse en la opinión de otros, ni siquiera en las posibilidades o debilidades que encuentro en mí. Porque hay algo más cierto que todas esas apariencias, y es que Cristo está a mi favor y cuando yo soy débil Él es fuerte por mí. ¡No estoy sola! Puedo contar con la identidad de Jesús porque murió por mí y su Espíritu habita mi cuerpo. Saber esto, que mi identidad se centra en Él, me llena de esperanza y alegría, ¿quién me puede detener si estoy con el vencedor? Me puedo caer, pero siempre tendré fuerza para levantarme y seguir, con los ojos en Él.

Jesús también se hace llamar agua viva, que si bebemos no tendremos sed jamás. Él es el agua que corre por el río y en el que podemos plantarnos o no. Lo deseo tanto, extender mis raíces profundamente en el agua más verdadera y deliciosa. A mi alrededor podrán haber sequías, huracanes, o cualquier situación, pero mis hojas no se secarán y en su tiempo daré fruto. Diariamente (y casi en cada minuto del día) debo recurrir a Dios, a Jesús y al Espíritu Santo para recordar cuál es la verdad sobre mí, sobre Él y todo lo que me rodea. Sólo Él sabe en realidad.

 

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Sanidad Profunda

Hace poco estuve en un accidente de coche y como resultado me lastimé el cuello. Fui al doctor y estaba enojado por cómo mi cuerpo me estaba traicionando. Parecía tan injusto que un pequeño accidente pudiera causar tanto daño a mi cuerpo. Estoy consciente de que conforme me vuelvo mayor mi cuerpo continúa recordándome mi fragilidad, pero esto parecía demasiado. Mientras hablábamos, o más bien mientras él hablaba y yo me quejaba, el doctor dijo algo que cambió mi perspectiva por completo. Me dijo que a pesar de que parecía que el accidente era el causante de todo mi dolor, en realidad fue solo el último evento de una serie de accidentes que marcaron mi vida desde que nací. Me dijo que cada caída, cada voltereta incómoda, cada bache, cada moretón y todos los kilos extra que encontraron su camino hacia mi estómago, comprometían mi cuerpo. El accidente era tan solo el golpe final de varios golpes previos. También dijo que si me esforzaba por sanar y preparaba mi cuerpo bien, que podría evitar dolor tan drástico y repentino en el futuro.

Mi accidente me llevó a examinar mi vida para no sólo reconocer lo que me produjo debilidad física, sino para comenzar a trabajar hacia la sanidad y la prevención de futuros golpes. Escuchar a Benny hablar el domingo pasado sobre nuestra necesidad de sanidad me recordó los golpes que he recibido emocional y espiritualmente, el dolor acumulado y sufrimiento que Jesús quiere sanar. Conforme la vida sucede y me encuentro en un lugar de angustia, sé que el evento que me llevó a la angustia fue probablemente el golpe final de muchos anteriores. Sé que Jesús quiere caminar conmigo para reconocer qué me ha llevado al lugar de angustia y después traer sanidad al dolor mientras me guía en un camino de salud y prevención. Puede que el golpe no haya sido la causa del dolor, pero sí revela sus raíces. Decidí no sufrir el momento y a su vez perderme de la oportunidad de sanar el dolor más profundo, elegí sanar del pasado y prepararme para el futuro. Un futuro de esperanza, un futuro en Él.

Josh Harder

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La Sabiduría Divina

“Salomón tenía respuestas para todas sus preguntas; nada le resultaba demasiado difícil de explicar. Cuando la reina de Saba se dio cuenta de lo sabio que era Salomón y vio el palacio que él había construido, quedó atónita. También estaba asombrada por la comida que se servía en las mesas del rey, por la forma en que estaban organizados sus funcionarios y la ropa espléndida que usaban, por los coperos y por las ofrendas quemadas que ofrecía Salomón en el templo del Señor.” 1 Reyes 10:3-5

Una de las cualidades que deseo y admiro mucho es la sabiduría. Desde chiquita mi abuela escribía los versículos de Proverbios en papelitos y los ponía en mis bolsillos como si fueran chocolate. Dios nos ha dado cierto nivel de sabiduría y una mente capaz de aprender cosas nuevas. La sabiduría me ha ayudado a solucionar situaciones difíciles y a sacar ideas buenas que aplicar en circunstancias nuevas. Entonces creo que todos pueden ver que la sabiduría es buena y deseable.

Cuando leo sobre la sabiduría que Dios le regaló a Salomón, me quedo tan asombrada como la reina de Saba. En algunas traducciones dice que ella se quedó sin palabras al ver cómo Salomón utilizó la sabiduría en todos los aspectos de su vida: la arquitectura, la construcción, la gastronomía, la organización, la administración, el escenario, el diseño textil, el tejido, los coperos, y hasta las ofrendas. Es increíble saber que Dios sí conoce de todo y tiene la mayor creatividad, estrategias y conocimiento sobre todo a lo que nos dedicamos. Hay muchos creativos e inventores que tienen habilidades e ideas impresionantes solo por usar la sabiduría natural. Imagínate qué pasaría si en lo que a te dedicas se muestra la sabiduría divina. Esta semana, invita al Señor a que te de la sabiduría divina en tu trabajo, en la familia, en la escuela, en la comunidad para solucionar problemas, para planificar y desarrollar cosas nuevas y creativas. Que seamos líderes en hacer todo con excelencia con esta sabiduría divina y así pues la gloria de Dios sea evidente en nuestras vidas.

Janice Yu

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Entendiendo y Disfrutando el Proceso Pt. 2

2 Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, 3 pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. 4 Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada.  Santiago 1:2

Me encanta que Dios siempre está haciendo cosas nuevas, siempre está caminando hacia adelante, esa es su manera de trabajar. Él siempre quiere traer nueva vida, nuevos sueños, siempre quiere hacernos crecer y vernos madurar; pero el proceso de cómo hacemos todo, no siempre es lo más fácil. El crecer puede ser incómodo, el llegar a donde nos quiere llevar muchas veces incluye dejar atrás cosas y esto a su vez puede traer dolor a nuestra vida.

Creo que no es casualidad que Santiago nos recuerda “considérense dichosos cuando tengan que enfrentarse a diversas pruebas”, sabiendo que el resultado final es que seamos íntegros y que no nos falte nada para llegar al lugar donde Dios nos quiere llevar. Desgraciadamente vivimos una cultura en la que el dolor y la incomodidad son cosas con las que no sabemos lidiar y eso nos lleva a huir del proceso de crecimiento que Dios tiene para nosotros. Dios quiere darnos todo lo que necesitamos para recibir sus promesas, su llamado y su destino para nuestras vidas.

Si nuestro propósito es solamente ver la meta y no nos damos cuenta de que el proceso es el que nos califica para llegar ahí, querremos tomar atajos a nuestro destino. ¿Qué hubiera sido de David si hubiera querido matar a Goliat sin haber matado al león y al oso en su proceso? ¿Qué pasó con Abraham cuando trató de tomar un atajo para llegar a la promesa que Dios le había dado? El proceso está diseñado por Dios para crecer en nosotros la persona que va a poder vivir en la plenitud del llamado que Él tiene para nosotros.

Dentro de nuestro caminar podemos estar pendientes de algunos “mataprocesos” que buscan evitar que disfrutemos y aprovechemos el camino en el que Dios nos tiene:

  • Tratar de evadir el dolor: Cuando no sabemos cómo lidiar con situaciones dolorosas o incómodas buscaremos salirnos del proceso de refinamiento que Dios tiene para nosotros. La visión le da propósito al dolor, no olvides a dónde te quiere llevar Dios y recordemos que tenemos un consolador en el Espíritu Santo que no es ajeno al dolor que el crecimiento pueda traer. Acércate a Él sabiendo que, aunque el dolor dura por la noche, hay gozo en la mañana.
  • Sentir que merezco… : Cuando sentimos que Dios nos debe algo, nos cegamos de disfrutar lo que Dios nos quiere dar en medio de este caminar, recuerda que Dios siempre responde lo que prometió pero no siempre se ve de acuerdo a nuestras expectativas. Puedes confiar en Su palabra.
  • Mentalidad de víctima: Cuando sentimos que el mundo conspira contra nosotros le entregamos nuestra responsabilidad de crecer a nuestras circunstancias. Aún en medio de adversidad sigues siendo una persona poderosa, tus circunstancias no te definen y Dios ha puesto en ti todo lo que necesitas para terminar esta temporada.
  • Independencia y aislamiento: Estamos diseñados para depender de gente, cuando nos aislamos, los problemas se ven más grandes y las soluciones inalcanzables ¡No estás solo! Rodéate de gente que te recuerde de la bondad de Dios y lo que Dios ha hecho en tu vida. Pide ayuda y cúbrete de amor mientras tomas decisiones valientes para crecer.
  • Comparación: Cuando volteamos a ver el proceso de alguien más, es extremadamente fácil sentirnos desalentados al comparar su caminar con el nuestro. Si vemos a alguien más recibir las oportunidades que nosotros deseamos, es común que nos frustremos con el lugar  en donde estamos. Dios trata con todos nosotros de maneras y en tiempos diferentes, confía en que Él tiene en mente lo mejor para ti, conoce exactamente lo que necesitas y Él será fiel para traer esas oportunidades en el momento ideal. ¡Confía en su bondad!

¡Dios esta extremadamente orgulloso de tu caminar y aún tiene más para ti! Di no a la comparación mientras sigues caminando hacia el increíble propósito que Él tiene para ti y no te olvides de celebrar el crecimiento, por pequeño o grande que sea.

Padre bondadoso, queremos seguir caminando y creciendo en ti. Permítenos ver lo que tú estás construyendo en nosotros, que tu Espíritu Santo sea nuestro consolador y nos de la fuerza que necesitamos para ser valientes en crecer a la estatura del llamado que Tú tienes para nosotros. Confiamos en tu proceso por que confiamos en tu corazón de amor para nosotros.

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Creando Ambientes

Estas épocas en la que vivimos son aveces un tanto confusas para mí como mamá. Hay un sin fin de corrientes que te aseguran haber encontrado el hilo negro en cuanto a la mejor forma de educar a tus hijos. Desde sistemas escolares, corrientes psicológicas, alternativas disciplinarias, hasta qué comer para que piensen mejor. Y aunque hay un gran beneficio en tener tanta información a la mano, misma que cada familia va aplicando a su mundo conforme sienta y crea necesario, para mí, una de las primeras y más importantes inquietudes en mi viaje como mamá, independientemente de si tienen alergias o TDA, si comemos dietas libres de gluten o si les unto aceites esenciales todas la noches, es cómo puedo facilitar en su vida el encontrase con el Dios que los creó, que los ama desesperadamente y desea tener una relación de amor con ellos.
La sociedad y el mundo en que vivimos nos hace creer que podemos de alguna forma controlar la mayor parte del entorno de nuestros hijos para evitarles la mayor cantidad de riesgos y fracasos. Cuando la realidad es que, aunque me fascinan todas la opciones que hay a nuestros alcances para darles una vida más protegida a nuestros hijos, sus vidas, al final de día, están al 100% en manos de Dios; y hay miles de cosas alrededor de ellos de las que nosotros como padres no podremos hacer nada para protegerlos, solo Él podrá.
Así que, una vez más, me pregunto, al buscar a toda costa su bienestar, ¿cómo podemos nosotros como padres, cultivar un ambiente en el que ellos sepan acudir al único que puede darles esa protección, rescate y consuelo divinos; en todas aquellas situaciones de fracaso y de riesgo que con seguridad tendrán?, y que yo, como mamá, me quedo corta.
Si bien hay muchos ambientes que influenciarán la vida de nuestros hijos, sigue siendo la casa y la familia uno de los ambientes más fuertes en este determinante proceso de formar a estos mini humanos. Por lo que es de vital importancia que hagamos algo dentro de nuestros hogares para darles a nuestros chiquillos una alternativa efectiva en la que puedan encontrar a la única respuesta real para este mundo en el que viven “El único y verdadero Dios”.
El principal reto aquí, es que Dios en la vida de nuestros niños, no es algo que podamos darles en cápsula como el omega 3. Es una elección de su corazón, por lo que necesitamos a la persona de la trinidad que trae convicción al corazón, que los conoce y vive aquí en la tierra para ayudarnos. El Espiritu Santo.
El crear un espacio en nuestro hogar donde el Espíritu de Dios pueda trabajar en nuestros hijos es un gran comienzo. Si creemos que Él es el maestro perfecto para el corazón de nuestros hijos, y el único capaz de traer transformación y convicción verdadera, entonces debemos cultivar ambientes en los cuales Él pueda trabajar.
Ahora, ¿cómo podemos crear ambientes en nuestro hogar, que permitan a nuestros hijos no solamente escuchar lo que Dios quiere decirles, sino también tener la oportunidad de ponerlo en práctica?
Hace tiempo un Pastor de una Iglesia de niños en California me obsequió un libro de Michelle Anthony en donde se plantea la opción de cultivar estos 10 ambientes en nuestro hogar para este propósito. Se me hizo genial y transformó mi forma de permitir a Dios y al Espíritu Santo hacer su obra en mis hijas. Se los comparto.
1. Contar historias. El poder de la gran historia de Dios impacta nuestra vida. Ésta brinda un asombro inspirador de cómo Él se ha movido a través de la historia en su gente.
2. Identidad. Resaltar quiénes son en Cristo. Efesios 1. Esta convicción les permite a los niños mantenerse firmes ante las miles de identidades falsas que les vende el mundo.
3. Comunidad de Fe. Dios nos diseñó para vivir en comunidad y para experimentarlo a Él en maneras que sólo suceden en proximidad unos de otros. No hay nada que marque más la vida de un niño, que otro niño adorando, orando y creyendo que hay un Dios.
4. Servicio. Esta postura del corazón pregunta ¿qué se necesita hacer? Permite al Espíritu Santo cultivar sensibilidad hacia otros con una causa mayor que la vida individual. Sacrificios vivos.
5. Fuera de tu zona de confort. Retar a un niño a vivir fuera de su zona de confort desde esta temprana edad, lo hace aprender a experimentar dependencia del Espíritu Santo más allá de su habilidad natural.
6. Responsabilidad. Este ambiente habilita a los niños a responder por sus talentos y recursos delante de Dios. También les permite ver que juegan un papel en el plan de Dios por los perdidos. Este ambiente nutre el Reino de Dios en la mente de los niños para darse cuenta que han sido confiados con un gran llamado.
7. Corrección. Hebreos 12:11-13. Lejos de castigos, es dar la oportunidad de reconocer que, ante una consecuencia de nuestros actos, hay:
a) una temporada de dolor,
b) la oportunidad de construir en amor,
c) una visión de un camino corregido con el propósito central de sanidad.
8. Amor y respeto. Los niños necesitan amor y respeto para poder ser libres, y así, dar y recibir gracia.
9. Conocer. Nada es más importante que conocer y ser conocido por Dios. La verdad de la Palabra de Dios en nuestra vida, da a los niños esa seguridad.
10. Modelar. Los contenidos Bíblicos necesitan ser expresados en vida práctica. Conocer es el “quién”, mientras modelar es el “cómo”. Nuestro ejemplo de cómo poner nuestra fe en acción es vital.

Es crucial que entendamos que la finalidad de crear estos ambientes no es para que nuestros hijos se vean súper espirituales por fuera, o para manipular su comportamiento. Ni siquiera para que crean poderosamente en Cristo. Los creamos para abrir nuestros hogares y la vida de nuestros hijos al Espíritu Santo, para que Él pueda hacer SU trabajo en ellos.

Andrea Peregrina

 

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