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Haciendo el Trabajo Difícil

La gran mayoría de nosotros iniciamos nuestro caminar con Jesús conquistados por palabras de amor que escuchamos de predicadores. Con Él estamos protegidos, amados, aceptados. La invitación es a confiar en Él y solo en Él. Sin lugar a dudas todo esto es verdad, en Él tenemos todo.

Pero tiempo después, surge en nuestro corazón el deseo de compartir el gran amor y presentar al mundo a aquél que nos amó sin condición: JESÚS. En este punto las cosas parecen sencillas, pero es justo cuando estamos más cómodos, que Él muestra una nueva faceta, un nuevo camino por el cual desea que andemos.

Entonces, con tu permiso Él inicia un tiempo de crecimiento espiritual en tu vida, empieza a llevarte a madurar y a hacer de ti un hijo suyo fuerte y digno. ¿Qué significará esto? La cosa suena un poco desafiante, la última vez que me dijeron “no hagas eso, tú ya estás grande” no me sentí precisamente feliz. La madurez espiritual se relaciona con:

Nuestra conducta: Actuar bien cuando otros me ven, o actuar bien, incluso cuando nadie me ve.

“Así podrán portarse como deben hacerlo los que son del Señor, haciendo siempre lo que a él le agrada, dando frutos de toda clase de buenas obras y creciendo en el conocimiento de Dios”.

Colosenses 1:10

Nuestra boca: Poner freno a nuestra boca y permitir que sea un instrumento de bendición. Sabemos que murmurar, quejarse y chismosear puede ser muy agradable y tentador, pero con ello nos unimos a nuestro enemigo.

“Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan”.

Efesios 4:29

Nuestro corazón: Todos los asuntos de nuestra vida buenos o malos provienen de nuestro corazón, de lo que hay en él. Las personas solemos calificar a los otros de acuerdo a la apariencia, pero recordemos que Dios ve el corazón y las verdaderas intenciones de nuestras acciones.

“Yo, Jehová, escudriño el corazón, pruebo los pensamientos, para dar a cada uno según sus caminos, según el fruto de sus obras”.

Jeremías 17: 10

Nuestra mente: Vigilar nuestra mente y guardar pensamientos de bien y no de mal. Hay que olvidar el viejo refrán “piensa mal y acertarás”, que por años hemos aplicado y por más sabio que parezca, va totalmente en contra de lo que enseña la Biblia.

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.

Filipenses 4:8

Relación con los demás: ¿Cómo trato a los que me rodean? ¿Cómo les hablo? ¿Permito que alguien me caiga mal? ¿Abrigo pensamientos lastimeros u ofensivos para otros? ¿No puedo perdonar sus ofensas?

“No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo”.

Filipenses 2:3

Ahora, muchas cosas “normales” ya no nos son permitidas y tenemos que nadar contra corriente, dejar hábitos de nuestra familia y de nuestra cultura y nos enfrentamos a la disyuntiva de madurar o no. Parecen cuestiones sencillas, aunque sinceramente cambiarlas duele y cuesta y no va a ser agradable, pero esto tiene mucha importancia a los ojos de Dios. Él no pasa por alto esos “pequeños detalles”, al contrario, está pendiente y listo para aplaudir cuando hacemos dignamente el trabajo difícil actuando como hijos suyos en el momento más complicado.

Quizá ya no nos sentimos tan alegres, incluso se pierde la ilusión de ser enviado, pero ser enviado no debe ser el aliciente para crecer y hacer el bien, el aliciente es solo estar más cerca de Él, ser una dulce fragancia que llene su corazón cuando se pasea en la tierra, la ilusión de sacar una sonrisa de su boca, un suspiro de su corazón y que se sienta amado, lo demás seguro vendrá…

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Pastor o Rey

Cuando David empieza a confrontar a los gigantes en la tierra de Israel conocía a Dios como su pastor (Salmo 23), pero tenía que conocerlo también como su Rey.
Un pastor protege, consuela, y guía con gentileza y bondad (Rom. 2:4 “su bondad quiere llevarte al arrepentimiento”).  El pastor te sana cuando estás herido y deja todo para encontrarte cuando te desvías del camino.  Marcos Vidal en su canción inspiradora “El Milagro” no lo pudo decir mejor:
“Y he despertado en el redil, no sé cómo, que 
entre algodones y cuidados del Pastor.
Y antes de poder hablar de mi pasado
Me atraviesan sus palabras y su voz
Que se alegra tanto que haya vuelto a casa, 
Que no piense, que descanse, que no pasa nada.  
Y dormido en su regazo lo he sabido 
Tengo vida, tengo dueño y soy querido.”
El Rey, sin embargo, tiene una pasión que es Su Reino: ahuyentar a sus enemigos, construir un imperio floreciente, reforzar principios y valores (su justicia Salmo 96:13) la cual es la única plataforma para el verdadero crecimiento.  El rey manda a sus guerreros a la batalla y nos dice:
“Nosotros los pocos, los pocos suertudos, 
seremos hermanos de batalla, 
por que el que derrama sangre en esta batalla 
hoy será mi hermano recordado como 
aquel que luchó para justicia.”
– derivado de Henry V de Shakespeare
Son en estas batallas donde nuestro valor y fe son probados y aquellos pocos, los amados pocos,  traen honor y honra al Rey de reyes por medio de nuestra fe en acción.
Si hoy necesitas a tu papá Pastor descansa en Él.  Pero si ya estás en el redil, te animo a unirte a la lucha con papá El Rey.  Hoy se necesitan hombres y mujeres de valor para transformar México. ¡Este es tu momento! ¡Carpe Diem!
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El Corazón de Salomón

David tuvo en su corazón construir casa para Jehová y Él le dijo:

“No edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí. He aquí te nacerá un hijo, el cual será varón de paz, porque yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor; por tanto su nombre será Salomón, y yo daré paz y reposo a Israel en sus días. Él edificará casa a mi nombre, y él me será por hijo, y yo le seré por padre; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre.

1 Crónicas 22:8-1o

¿Quién como Salomón? Dios amó a David y a Su pueblo Israel y decidió bendecirlos a través de la vida de Salomón y me encanta la actitud que el nuevo rey toma ante la gracia y bondad de Dios. Salomón ya era un rey designado por Dios mismo, ya tenía el favor de su pueblo porque el Señor afirmó su reino, y él ya tenía el privilegio de ser quien construiría casa para el único Dios, simplemente porque Dios pronunció que así sería. Pero de la promesa a la profecía cumplida aún había un largo camino por recorrer.

Salomón no se relajó porque todo ya le había sido dado de parte de Dios. Su corazón buscó al Señor más y más entregando siempre lo mejor de él y con actitud humilde. Salomón convocó a toda una asamblea para reunirse con Dios y ofreció mil holocaustos, y Dios se le apareció de noche y le dijo:

“Pídeme lo que quieras que yo te dé.”

2 Crónicas 1:7

Y Salomón, buscando agradar a su Dios y cumplir con el propósito que Él le había dado, contestó:

“Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?”

2 Crónicas 1:10

Dios se agradó por lo que había en el corazón de Salomón y no solo le concedió sabiduría sino también riquezas, bienes y gloria como ningún otro rey. Ante esto, nuevamente, Salomón no dejó de perseguir a Dios, le construyó un templo maravilloso repleto de oro y riquezas. Y después de que Salomón oró, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y la gloria de Jehová llenó la casa. Otros gobernantes viajaban para escuchar la sabiduría de Salomón y comprobar su grandeza, le traían regalos y más riquezas y reconocían que su Dios era grande.

La vida de Salomón fue un gran éxito y cuando leo su historia deseo que Dios encuentre en mi corazón lo mismo que vio en el corazón de Salomón. ¿Qué había ahí? Yo creo que el tesoro en el corazón de aquel gran rey fue un amor intenso y profundo por Jehová y una convicción de servirle siempre con lo mejor que podía dar. Dios ha pronunciado sus bendiciones y planes buenos para nosotros y lo que más le agrada es que lo amemos y lo busquemos de todo corazón. Nuestro Dios es un padre bueno y amoroso que quiere relacionarse íntimamente con nosotros.

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Aprendiendo a Ser Rama

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. (…)  Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.” Juan 15:1

 

Cuando pensamos en las cosas que nos caracterizan como seguidores de Jesús, muchas veces podemos pensar en acciones o conductas como los identificadores que nos delatan como seguidores del Hijo de Dios. Desde una conducta moral, disciplinas o esfuerzos conscientes por crear en nosotros “buenos frutos” generamos listas de cosas que podemos hacer para que nuestra vida se asemeje a la vida que Jesús nos llamó a vivir.

 

En Juan 15 encontramos a Jesús hablando con sus discípulos acerca del mandamiento que les había dejado (amar a Dios y amarse unos a otros) y es en este contexto que nos regala esta imagen de cómo se debería ver nuestra vida en relación a Él. “Yo soy la vid, mi Padre el jardinero” “Yo soy la vid, ustedes son las ramas” y nos agrega la clave del pasaje “Permanezcan en mí”. Pensemos por un segundo en un árbol, que se sostiene por un tronco y que por medio de sus raíces abastece de nutrientes y ultimadamente de vida a sus ramas. Esas ramas somos nosotros y el trabajo de la rama es muy sencillo,  es estar conectado al árbol y ya.

 

El problema es que a veces se nos olvida que nuestra labor es estar conectados al árbol y en nuestro bien intencionado intento de parecernos a Jesús, tratamos de generar conductas y acciones que prueben esto. La rama de un árbol de naranjas da naranjas porque esta conectada al árbol, no produce naranjas para conectarse al árbol.

 

Ahora, ¿qué distingue a una rama de un palo? la conexión. Imagínense por un segundo que nos encontramos una rama tirada en el piso, claramente esta desconectada, claramente no tiene vida. Imagina que agarremos de esas frutas de plástico que encontramos en las tiendas de muebles, tomamos cinta adhesiva y le colgamos al palo las frutas de plástico.  ¿El palo se convirtió en rama otra vez? ¿Sus frutos son buenos? Se podrán ver bien los frutos pero siguen siendo falsos, no tienen vida. A veces hacemos esto en nuestra vida, tratamos de colgarnos frutos que no vienen de una conexión con Él y nos decimos a nosotros mismos, es que tienes que trabajar en ser mas paciente, más amable, mas amoroso; pero, seguimos desconectados de nuestra fuente, de nuestra vid.

 

“El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto”

 

Damos frutos cuando permanecemos conectados a Él, y entonces así generamos frutos de paciencia por que Él es paciente con nosotros, generamos frutos de amabilidad cuando experimentamos Su amabilidad, amamos a los demás por que Él nos ama a nosotros.

 

Tenemos que aprender a ser ramas, a darnos cuenta que mientras nosotros estemos conectados a Él, es inevitable que demos frutos que hablen de Él. Aprender a ser ramas que luchen por conexión por el amor que fluye desde nuestro fundamento que es Jesús, sabiendo que cuando permanezco en relación con Él, es inevitable que me empiece a parecer a Él. Ser rama es fácil, permanece en Él, haz tu casa en Su amor y lucha en contra de todo lo que busque separarte.

 

“Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo;  en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios.”  Efesios 3:17-19

sufrirbien

Sufrir con buena actitud

Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración. Romanos 12:12
Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo. Juan 16:33

El 24 de enero del 2015, el ministerio de oración creó un grupo de WhatsApp exclusivamente para peticiones de oración. Cada día recibimos peticiones de oración de todo tipo de sufrimiento y dificultad. Hoy estamos en la petición de oración número 1198 y para cuando este blog se haya publicado, habremos orado por más de 1200 solicitudes y ni siquiera incluyen las solicitudes que recibimos en el sitio web de Vereda. Todos los días escuchamos noticias horribles lejos y cerca e incluso en nuestra propia familia. El sufrimiento es parte de la vida. Una vez, vi una camiseta que decía que no hay certeza de nada, excepto de los impuestos y la muerte. Deberían incluir el sufrimiento en esa lista. Sin embargo, hay otra garantía para aquellos que viven en la fe.

¿Cómo no quedarnos abrumados y derrotados en medio del sufrimiento y seguir teniendo una actitud positiva? ¡La respuesta es Jesús! ¡Ya ha pagado el precio en la cruz y ha ganado la victoria sobre la muerte! Él ha vencido al mundo. ¡El sufrimiento es parte de la jornada que nos lleva a nuestro destino final de la gloria! La esperanza que tenemos en Él y la promesa de victoria es algo que ya ha logrado. ¡Simplemente estamos caminando hacia el cumplimiento de la profecía de esa verdad! Nuestra esperanza no está en el nebuloso futuro de que tal vez tendremos un gran final o tal vez no. ¡El último capítulo ya está escrito, la última película ya está producida! Sabemos cómo termina la historia. ¡Es una garantía! De vez en cuando el sufrimiento nos hace sentir desanimados y cansados pero no puede destruirnos ni vencernos.

Así que todos los días, podemos tomar la decisión de sufrir bien con una actitud positiva, porque esto nos pule, produce madurez y construye carácter en nosotros, o podemos permitir que el dolor y el sufrimiento nos alcancen y vivir con sentimientos de derrota. Yo personalmente estoy lidiando con la batalla de mi madre contra el cáncer y elegí vivir con esperanza y con gran actitud mientras reconozco y entrego el dolor y el temor a Dios y recibo Su consuelo y alegría. Elige conmigo esta semana entregar el dolor y el temor y obedecer lo que Romanos 12:12 nos enseña: a ser gozosos en la esperanza, pacientes en la aflicción y fieles en la oración. Es lo único correcto que podemos hacer en el sufrimiento. Deja que el Espíritu Santo te llene de alegría sobrenatural la cual se convierte en fuerza poderosa para manejar cualquier cosa que consideres difícil. ¡Deja que esta alegría reboce para bendecir a los que te rodean! Jesús ha vencido al mundo! ¡Disfrutamos la esperanza y sufrimos bien!

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Ser el Otro

La idea de ser “los escogidos” de Dios ha desatado muchos conflictos a lo largo de la historia de la humanidad. La batalla Israel-Palestina, el estigma musulmán después del 11 de Septiembre, el apartheid en Sudáfrica o la colonización católica en Latinoamérica son sólo algunos ejemplos. Ahora recuerdo a Jonathan Swift cuando bien apuntó: “tenemos suficiente religión para hacernos odiarnos pero no suficiente para hacernos amar uno al otro”. Y, en efecto, la religión se ha convertido en excusa o en pretexto para dominar, juzgar al otro y poseer el derecho para oprimir al “otro”. Cuando Jehová llamó a Abraham, le ordenó a convertirse en ese otro, no en el elegido o en el privilegiado, sino en el vulnerable al ser extranjero y no tener identidad, arraigo ni posesiones.

Génesis 12

El SEÑOR le dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré.

2  »Haré de ti una nación grande,

    y te bendeciré;

haré famoso tu nombre,

    y serás una bendición.

3  Bendeciré a los que te bendigan

    y maldeciré a los que te maldigan;

¡por medio de ti serán bendecidas

    todas las familias de la tierra!»

El enfoque se ha perdido. La religión, la gracia, la redención y el amor de Dios nos hacen especiales, pero no nos dan el derecho de dominar o someter, de controlar o de manipular al otro. Si Abraham se fue de su lugar de nacimiento, fue por su obediencia a Dios y para bendecir a los pueblos fuera de Ur; Abraham no salió para conquistar o demostrar que él era mejor o el elegido. Y aunque Dios juzgará a quienes nos ofenden, es sólo trabajo suyo y Él promete que siempre la bendición permanecerá mayor que la sentencia. Para nosotros y para los otros.

Hemos sido llamados a bendecir, no a discriminar. Fuimos ungidos para que, a través de nosotros, Dios pueda llegar a “todas las familias de la tierra”, no para condenar y ser los jueces del mundo. La bendición no es real hasta que no es amor en acción para el prójimo. Nosotros no somos el recipiente de la bendición, somos el canal por el cual Dios fluye.

ahoraempieza

¡Ahora Empieza lo Bueno!

Cuando Dios toca nuestras vidas y nos llama, tenemos la expectativa de que todo va a cambiar. Pensamos que nos van a dar un nuevo ministerio o una nueva oportunidad. Dios sí hace eso y mucho más, pero no te sorprendas cuando lo primero que te dice es:

“Qué tienes en la mano?”

– Éxodo 4:2a

Un geraseno después de ser tocado por Jesús y liberado de una legión de demonios, le pide ir con él al otro lado del mar pero Jesús le dice:

“Vete a tu casa, a los de tu familia y diles todo lo que el Señor ha hecho por ti”

– Marcos 5:19

A veces no entiendes qué tiene que ver dónde estás con a dónde quieres ir. Confía en Él, muéstrale qué tienes en la mano y empieza a bailar con Él justo donde estás.

¡Prepárate por que ahora empieza lo bueno!

suvoz

Reconocer Su Voz

Crecí en una familia en la que orábamos antes de la comida, en las noches antes de dormir, y en medio de un problema. Así fue durante años. Pero aunque aprendí a conversar constantemente con Dios, me di cuenta hace apenas unos años de que en realidad daba un monólogo en el que pedía por mí y por otros, y aunque ya más grande trataba de que mi enfoque fuera agradecer y alabar, seguía siendo un soliloquio. No creía que Dios y yo pudiéramos tener un diálogo.

Es por esto que me impresionaba escuchar a personas mencionar que Dios les había dicho algo concreto. Una parte de mí se mantenía dudosa, ¿será posible?, ¿hablará en sentido figurado? Pero mi corazón siempre anheló escuchar Su voz, reconocerla con facilidad, y ahora sé que Él lo anhela también.

La combinación de dos ideas me dio una nueva perspectiva que sigo luchando por implementar definitivamente en mi vida. La primera es lo que Malcolm Gladwell llama la “Regla de las 10,000 horas” en su libro Outliers: The Story of Success, que dice que para ser considerado un experto en cualquier habilidad o materia debes practicar correctamente durante por lo menos 10,000 horas. La segunda idea provino de una conferencista (cuyo nombre, lamentablemente, no recuerdo) que platica que cuando era pequeña su papá le explicó que escuchar la voz de Dios es como hablar por teléfono. Ella reconocía la voz de su padre a través del auricular porque lo escuchaba todo el tiempo y le era familiar, pero identificar la voz de una tía que casi no veía le costaba más trabajo.

Este fue un gran descubrimiento para mí. No hay personas a quienes Dios simplemente les habla y otros a quienes no les tocó y fin de la discusión. Escuchar la voz de Dios es una práctica. Se puede aprender y mejorar. Y tomando como referencia la idea de las 10,000 horas, se puede ser un experto en reconocer Su voz si lo practicamos diariamente. Se trata de un hábito que materializa nuestra dependencia en nuestro Creador y cambia nuestras vidas.

Así que te invito a probar esto durante una semana. No se trata de que pases tres horas en meditación ni nada así. Te invito a que junto con tus peticiones, agradecimientos y alabanzas destines un tiempo a guardar silencio y escuchar, a preguntarle cosas al Espíritu Santo y esperar por una respuesta. “¿Cómo eres Tú? ¿qué piensas de mí?” son preguntas con las que puedes iniciar. ¡Lo más divertido de esto es que Dios nos puede hablar de muchísimas maneras! Y a todos nos habla de maneras diferentes. A través de un pensamiento que surge en nuestra cabeza, una idea creativa, una canción, un sentimiento, la brisa, una película, las palabras de un amigo, el canto de los pájaros, una imagen, un versículo, en verdad ¡no hay límites para el lenguaje de Dios!

Y por si no sabes por dónde empezar, dame el privilegio de hacer una oración contigo.

“Pa, gracias por ser quien eres, mi Padre bueno, fiel y extremadamente amoroso. Gracias porque todo lo que has hecho por mí, (crearme, hacerte hombre, morir por mí, resucitar, darme a tu Espíritu Santo, no dejarme…) ha sido para tener una relación íntima conmigo. Te necesito. ¡Desesperadamente! Quiero estar más cerca de ti y conocerte más. Quiero ser tu amiga íntima, que me cuentes cómo te sientes, cosas que piensas, y qué hay en tu corazón. Por favor háblame de una manera refrescante y permíteme saber que eres Tú. No quiero escuchar ninguna otra voz, ni siquiera la mía. Tu voz es la más importante. Dime cuánto me amas, qué ves cuando me ves…”

contemplar

Contemplar Su Belleza

Últimamente leer las noticias puede ser un poco preocupante. Vivimos en un mundo rodeado de caos, donde es fácil entrar en pánico y dejar que las voces incorrectas hablen a nuestra vida. Sin embargo, es en estos tiempos donde me he preguntado, ¿acaso no hay belleza en el caos?

Me imagino un volcán en erupción, justo como el de la foto. Lanza lava y ceniza, hace que la tierra se mueva… todo a su alrededor es caos. Pero justo en un momento, un instante en el que alguien se tomó el tiempo de contemplar, surge una foto impresionante que refleja la belleza de la creación. Contemplar la belleza de Dios, se convierte en adoración cuando nos maravillamos y rendimos ante lo grande que es Él.

Esta semana, mi oración es que podamos contemplar Su belleza en todo momento, aún en el caos del día a día, en las buenas y malas noticias, podamos tomar un momento para llenarnos de Su Espíritu y contemplar las cosas hermosas que Dios hace. Desde el primer instante de la creación, desde aquel momento en que Dios creó todo lo que existe, era bueno; es ahora momento de descubrir y admirar todas aquellas cosas que Él ha hecho, porque Su creación es buena y maravillosa.

Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno. Y vino la noche, y llegó la mañana: ese fue el sexto día. Génesis 1:31

Foto: Sergio Tapiro. Ganador del 3er lugar de World Press Photo 2016

feliz

¿Feliz o escondida?

Si creemos la narrativa de las escrituras de que la iglesia es la novia de Cristo, debemos preguntarnos qué tipo de novia somos. Cuando Jesús venga por su novia, ¿encontrará a una novia que está feliz y expectante o encontrará a una que está asustada y escondida de su vista? Y debes saber que sí hay una diferencia entre emocionada y escondida. El estado emocional de la novia depende en gran medida de la manera en que pasaron el tiempo mientras esperaban al novio. Si la novia está sola y asustada, se nota. Si la novia está rodeada por otros, expectante y celebrando mientras espera, se nota. Así que debemos preguntarnos qué novia busca Jesús, una escondida o una feliz.

Yo creo que Él anhela regresar por una novia feliz. Una novia feliz debería ser fácil de encontrar, su alegría radiante atraerá a otros hacia ella. Una iglesia feliz debería ser fácil de encontrar; está marcada por amor y alegría. Una iglesia feliz extiende gracia y muestra misericordia, lucha contra la injusticia y defiende a los vulnerables. La iglesia radiante abraza a los perdidos y propaga las buenas noticias de un Dios vivo. Sanar a los enfermos y liberar a los atormentados es común en una iglesia feliz.

Si nosotros como iglesia somos la novia de Cristo, seamos una novia feliz, una novia que es conocida por su alegría, amor y paz. El novio está en camino, ¿qué tipo de novia encontrará?

VISITANOS

Nos vemos este y todos los domingos a las 10 AM y 12 PM en Camino a Santa Teresa #1500, Colonia Jardines del Pedregal, Álvaro Obregón, México, D.F.

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